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En Costa Rica los jueces no tocan dinero salvo su salario
Martes, 23 de Agosto de 2011 20:08

Mientras los que administran el poder político buscan atajos para perpetuarse, estimulados por la falta de castigo a las violaciones constitucionales que cometen, más que nunca nuestra sociedad necesita fortalecer su Poder Judicial para enfrentarlos. Una forma de apuntalar esta fortaleza puede ser la aplicación de la experiencia costarricense donde los jueces no tocan dinero, salvo su salario. El responsable de la chequera es Alfredo Jones, director ejecutivo del Poder Judicial, nombrado por el presidente de la Corte. En esta entrevista, Jones explica el novedoso modelo, donde los jueces ocupan todos sus sentidos en los expedientes y no en la administración de su juzgado.

Jones fue invitado a ofrecer detalles de la experiencia costarricense en una jornada de derecho judicial organizada por el Centro de Estudios Judiciales en el marco del programa de fortalecimiento del estado de derecho.   

-¿Separar las funciones administrativas (en el Poder Judicial) implica un cambio en la Constitución y la ley?   

-En la ley. Históricamente, en Latinoamérica las cortes heredan un sistema napoleónico donde la Corte Suprema es la que hace todo en el sentido de que administra justicia, gobierna, nombra jueces, los disciplina, con el agravante de que la función esencial de administrar justicia se fue relegando, porque la otra función es poder, es dinero.   

-Es más atractivo, por supuesto...   

-El magistrado asigna recursos, nombra, dispone que se haga lo uno y lo otro. Hay que tener presente lo siguiente: como seres humanos que somos, a nosotros no nos gusta ceder. Creemos que solo nosotros podemos hacer las cosas. Eso es muy común en los poderes de estado en Latinoamérica.   

-El poder los hace creer imprescindibles...   

-Pero eso también tiene una trampa. Si usted tiene un juez que no tenga garantía de permanencia en el cargo va a ser permeable. Se obliga a ir junto al diputado o al senador para que lo reelijan o lo nombren. Es una trampa, porque termina con una deuda con el político. Tampoco es ideal que permanezca en el cargo hasta que muera. Hay que buscar un balance para lograr que el juez sea transparente, honesto, que vaya a hacer justicia.   

-¿Usted es abogado?   

-No. Soy de profesión administrador público.   

-¿Cuál es su nivel en la estructura (del PJ)?   

-Está el presidente, el consejo superior y en tercer lugar estoy yo. Las autoridades judiciales en Costa Rica llegaron a la conclusión de que administrar los recursos sustrae a los magistrados de su función esencial que es juzgar. Es más fácil realizar funciones administrativas que resolver un expediente, y allí ellos estarían faltando a su función esencial que es administrar justicia. Entonces, en Costa Rica, para administrar el Poder Judicial, existimos los administradores. Nuestra función es poner a disposición de los jueces todo lo que necesitan para hacer su trabajo con eficiencia y eficacia: recursos materiales, tecnológicos, financieros. A ellos no les tiene que importar cómo les llegan los recursos...   

-¿Quién lo nombra?   

-El presidente de la Corte. Me nombra y me puede quitar. Trabajo por resultados. Es como la empresa privada.   

-Cómo reducir la corrupción es el asunto...   

-A nivel judicial es un elemento que está latente. Hay varias causas: bajos salarios, jueces que están lejos de la jurisdicción central, entonces son difíciles de controlar... Hay un elemento fundamental: cómo nombramos los jueces.   

-Por concurso...   

-En Costa Rica es por concurso y siguiendo una carrera judicial. No es porque me cae usted muy bien. Va a tener que ir a concurso, hacer exámenes, empezar desde el nivel más pequeño para ir accediendo a otras categorías...   

-¿ Qué pasa si no hay carrera judicial?   

-Si los nombramientos son políticos, eso puede ser fatal. Yo, juez, nombrado políticamente, tengo que pagar el favor que me hicieron. Si usted me nombró, usted puede influir en mí. No hay necesidad que me diga: “Dele la razón a Juan o Pedro”. Un mensaje subliminal es suficiente...   

-“Yo le voy a poner el criterio político (a la sentencia)”, dijo una vez un senador (Galaverna) a un ministro de la Corte...   

-Cómo nombrar jueces es determinante. No es el único factor de corrupción. En Costa Rica hay un consejo de la judicatura que administra la carrera. Eso está dentro del PJ, no fuera.   

-¿En el consejo de la magistratura, no hay políticos?   

-No hay políticos, y eso es una gran ventaja.  Somos personas que no tenemos el sesgo político. Desde el momento en que usted es integrante del consejo de la magistratura tiene que jurar que va a cumplir con la ley de la carrera judicial, no de complacer al gremio de jueces, ni complacer a los miembros de la Corte. Hoy se  plantea una reforma que contempla entre otras cosas un consejo a tiempo completo, que se encargue de administrar la carrera, nombre a los jueces e incluso los discipline, y ya no con la participación de la Corte sino fuera.   

-¿Por qué?   

-Eso es una ventaja porque cuando la Corte es la que nombra, la que disciplina, descuida su función esencial, además da poder y tienta a manejar los hilos desde una perspectiva. En cambio, si va a un órgano más técnico y menos político, entonces purifico. Le doy más transparencia a la carrera.   

-En Venezuela está fuera...   

-Usted tiene toda la razón, en Venezuela el consejo de la magistratura está fuera del Poder Judicial, en Argentina, en Chile. Sé que la corriente de hacerlo afuera...   

-Manejado por el Ejecutivo.   

-Es correcto,   

-En Bolivia, Evo (Morales) habla de “revolución judicial” como ropaje de su intervención.   

-Evo estuvo 4 años sin nombrar magistrados, entonces no había corte constitucional, un poco diciendo: “La ley soy yo”.   

-Como Luis Catorce, “el estado soy yo”...   
   
-Para que la independencia del juez no se vea seriamente afectada debe estar libre de políticos. El juez tiene que ser independiente, solo debe responder a la Constitución y a la ley. No puede redactar una sentencia para favorecer al político influyente de turno, o a la cámara de ganaderos o de comerciantes.   

-Aquí desgraciadamente hay jueces y juezas que se encandilan cuando un senador va y toca su puerta...   
   
-El juez tiene que juzgar en forma justa, transparente, equitativa. También  usted puede tener una estructura judicial perfecta pero al final somos seres humanos, y el ser humano está condicionado por sí mismo y por las circunstancias que lo rodean. Es tan corrupto es el que recibe como el que da. Yo soy corrupto como juez si recibo la plata, pero el que me dio es igual de corrupto.   

-Pero el que dicta la sentencia es usted. La cuestión es: ¿cómo blindar que una sentencia no se anquilose por la acción de esta gente sin escrúpulos?   

-Bueno, aquí creo que hay una tesis que tenemos que tener presente. Desde chicos, en la escuela, en el colegio, en la universidad nos tienen que enseñar a ser transparentes, hacer que no sea normal ver corrupción, porque la corrupción infecta. Es un cáncer, una enfermedad...   

-¿A usted quién le controla?   

-Es un sistema de pesos y contrapesos. El presidente nombra y quita. Pero igualmente la Corte y el consejo superior del Poder Judicial. Hay un tribunal disciplinario. A mí se me podría acusar. Existe una auditoría que vigila lo que  hacemos. Ellos pueden generar recomendaciones.   

-¿Usted es el que aumenta los salarios?   

-No. Yo ejecuto las disposiciones del consejo superior. El director ejecutivo no es Napoleón. No es el poder centralizado. Pasa de la Corte al consejo. Son 5 integrantes, el director ejecutivo participa. Los ministros de la Corte son 22.   

-¿Los fiscales?   

-Es otro consejo. El consejo de la magistratura solo administra la carrera de los jueces. La carrera de los fiscales, la carrera de los defensores es aparte. La intención es establecer una carrera fiscal, como existe la carrera judicial...   

-¿Por qué hay que diferenciar?   

-La función del fiscal es acusar. En cambio, el juez lo que hace es impartir justicia, con base a la acusación fiscal y lo que defienda el defensor. Entonces, es conveniente tener esa carrera diferenciada. El jurista argentino Julio Mayer, que nos ayudó en el proceso de reforma penal, una vez fue a ver un juicio oral, y después, en el almuerzo, volvió a ver al juez, al fiscal, a los defensores almorzando juntos, y él dijo: “Esto es promiscuo”, “cómo es posible”. Bueno, en el caso de Costa Rica, nosotros tenemos dentro del Poder Judicial al Ministerio Público, a la Defensa Pública, a la Policía Judicial, y a los jueces, todos dentro del Poder Judicial.   

-¿Puede haber una colusión entre ellos?   

-No precisamente. Son funciones diferentes.   

-¿Cuál es la ventaja del modelo?   

-Cualquier reforma que usted impulse, si tiene por objetivo el mejoramiento de la administración de justicia, la eficiencia, eficacia, que el justiciable reciba una justicia pronta y cumplida, es una ventaja. Creemos que desconcentrando el poder permitirá al juez y al ministro de la Corte resolver los asuntos por los cuales ellos fueron nombrados. Ellos fueron nombrados para administrar justicia, no para administrar el Poder Judicial.   

-¿Implica un presupuesto más elevado?   

-De ninguna manera. Lo que hay que modificar es la ley para darle funciones, no poder, a los administradores.

Fuente: Diario ABC Color